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lunes, 5 de noviembre de 2012

Juegos de Palabras (I)

Una mañana, una tarde, una noche estresada.
Todo un día, pocos frutos, vida desaprovechada.
Cansancio, agotamiento, estrés, dolor.
¿Cómo enfrentarse al infierno sin valor?

Caminar con las piernas atadas,
remar con los brazos cortados,
ver con la cara cegada, 
escuchar con los oídos tapados.

Una losa de mil kilos que te atrapa con indiferencia, 
una montaña que se derrumba con total impunidad.
No es de sorprender el arrebato de violencia.
¿Cómo aguantar la avalancha sin piedad?

Cierra los ojos, apaga tu alma.
Respira por la mente, cae en el mar.
Deja que el mundo se congele, caiga en calma.
Abre tu corazón, ahógate en paz.

viernes, 31 de agosto de 2012

Balance... Ja.

Durante muchos años he combatido a los Daemon en todas sus formas. Grotescos, angelicales, minúsculos, gigantescos... No hay forma que no deje de sorprenderme, al fin y al cabo, por el extremo odio que las embriaga. Salvo las ramas más cercanas al origen de la raza, más puras, todas las demás se han abandonado al odio. Son, sin duda, el extremo completo de la maldad y el odio.

A veces, he contemplado mundos donde predican sobre estos extremos. Que así como existen los demonios, existen los ángeles, fuerzas del bien que combaten contra la oscuridad, generando así un Balance en los Planos de Existencia. Cada vez que lo escucho, me dan ganas de vomitar.

¿Balance? ¿Equilibrio? ¿Fuerzas del Bien? Nadie mejor que yo, eterno vigilante, para atestiguar la falsedad de dichas palabras. Existe un extremo, sin duda. Pero jamás tendrá un opuesto pero contrario. Sencillamente porque es demasiado hábil, demasiado inteligente, aún en su brutalidad y su locura. Aquellos que aparentan luchar por el bien, suelen ser agentes del caos, bien disfrazados. Nada mejor que el mismo bando enemigo, para suprimir las semillas que podrían prosperar...

Por ello, no existe el equilibrio. Todo ha estado sumido en el caos desde el Primer Conflicto, siempre ha vencido el mal. Mal... Difícil es nombrarlo así. Sencillamente, son aquellos que se oponen a nuestros deseos, aquello que prospera a nuestra costa. Parásitos, devoradores, corruptores... Depredadores de todo lo sano y fértil. Si, eso sería una descripción de lo que son ellos, desde nuestro punto de vista.

Pero no hay opuesto. No existe un ejército de seres celestiales, paragones de la luz y la bondad, que rechazan las llamas oscuras con una fría resolución. No hay Dios bondadoso, solo Aurems, que resultan casi peor que los propios Daemon. Dioses para las razas que crearon que juguetean con ellas, su juguete predilecto. No hay nada que divierta más a un Aurem que contemplar el avance de la raza que haya creado, ver cómo se destruye a sí misma, como muere, o como es destruida por otros. Juegos de niños en un alcance planetario. ¿Esos son los líderes del bien?

No existe el opuesto a la maldad. Solamente existe esta, y aquellos raros seres que ansían ver más allá, o que se oponen a esta de tal forma, que comienzan a ser un estorbo. Y cuando esto sucede, la corrupción se hace cargo. El mejor arma al servicio del caos, embelesa a los más débiles de carácter, y hacen que apuñalen a sus mejores amigos por la espalda. Oh, sin duda... Las voces que luchan contra el mal suelen ser acuchilladas en una noche sin luna.

¿Por qué lucho? ¿Por qué sigo adelante? A veces opino que lo hago sencillamente porque es lo que he hecho durante toda mi existencia. Otras, sencillamente, por egoísmo. Porque no deseo su victoria. Así son las criaturas de estos mundos, egoístas y tontas. Aquellos que tengan altas expectativas... Deberían plantearse el huir. Huir para siempre, pues el mal siempre acecha, siempre consume. No existe límite que no puedan traspasar, ya no, pues han caído todos aquellos que, por algún motivo, los contenían. Ya no hay escapatoria, ya no hay solución. Comienza el baño de sangre.

sábado, 22 de mayo de 2010

Tiempo, Tiempo, Tiempo.

No hace demasiado tiempo, me fue enviado un veneno que pretende imposibilitarme, e impedirme seguir avanzando en mis estudios. Se llama KoTOR II... Vale, veneno veneno, no es, pero si que ha conseguido que pase un par de viernes seguidos acostándome de madrugada.
Como viene siendo común en el universo Star Wars, y más concretamente en este juego, se te plantea la posibilidad de que tus decisiones alteren tu percepción de la realidad, y más importante, de como te ve el resto a tí. Es decir, el eterno dilema: "Malo o bueno". Y resulta que hace un tiempo, mientras jugaba, me he dado cuenta de que el asunto está demasiado idealizado. ¿Que por qué? Pues vamos a ver... ¿Qué es más fácil, ser malo, o bueno?
En la cultura general (mitos, películas, libros, novelas, poemas, etc, etc, etc...) casi siempre suele aparecer alguien a quien se le podría denominar "bueno". Humilde, compasivo, generoso con los suyos y respetuoso incluso con sus enemigos. ¿Pero realmente, es tan fácil esto? Bueno. ¿Es posible? Últimamente he estado pensando que nos han metido demasiado en la cabeza esa idea; casi pareciera que el ser humano puede ser un "pan de Dios" con una facilidad tremenda, y lamentablemente no es así prácticamente nunca. Ser malo es increíblemente más fácil, y normalmente más beneficioso para uno mismo; solamente hace falta no pensar en los que vas a pisotear, la base del sistema capitalista.
Porque vemos ejemplos todos los días de que las personas prefieren ser "malas" a "buenas", tomando por "malo" el que se aprovecha de las debilidades o de su propia fortaleza. ¿Ejemplos? Los matones de colegio, los políticos que roban dinero a espuertas, narcotraficantes... Un marido abusador. Con todo esto en mente, sinceramente, no sé de dónde porras se sacan "héroes".
Pero no solo me han entrado ganas de hablar sobre maldad y bondad, unos términos tan relativos, que dudo ser capaz de definirlos adecuadamente. Otra cosa que he estado reflexionando, es lo que da título a este mensaje. Tiempo. De un tiempo a esta parte me he fijado que, no sé muy bien por qué, tenía en la cabeza que era eterno. Me explico; odio las cosas a medio terminar, y procuro siempre acabar lo que empiezo. Y, no tengo muy claro el motivo, se me ha metido en la cabeza el ver todo lo que ocurre, solo que hay un detalle; como el resto de la gente, me muero. Continuamente, millones de células de mi cuerpo mueren, bien por otras células malignas, bien por virus que aprovechan la maquinaria de mis células para seguir expandiéndose como una plaga, así como el oxígeno, que es tanto el que me permite seguir viviendo como el que quema mi cuerpo lentamente hasta matarlo. Como todas las personas, me muero. Y tiene narices decir que eso me jode porque así no puedo acabar todo lo empezado...

¿Por qué no seré de esas personas descerebradas cuya mayor preocupación es a qué discoteca ir al día siguiente, a perder neuronas, células de oído, y otras cosas similares?

sábado, 24 de abril de 2010

El Eterno Dilema.

El pensamiento humano. Lo que nos diferencia de los animales. Lo que nos hace únicos (o eso creemos) entre los seres que pueblan este mundo, al menos, los que conozcamos. El arma que nos dio la Naturaleza para sobrevivir, donde otros tienen garras, piel correosa, una visión insuperable, o un oído excepcional. Nosotros aprendimos que el fuego quema, y que aleja a los animales. Que nos sentimos capaces de explicar como funciona el todo en base a leyes y a suposiciones, Ciencia.

Y durante muchos siglos, los humanos han pensado. Unos, más que otros. Filósofos, Científicos, o simplemente Pensadores, qué más da el nombre. La cuestión es que desde siempre ha existido gente que observa el mundo desde otro punto de vista, no se queda en lo terrenal, sino que intenta abarcar más allá, siempre, de los límites de su comprensión.

Al respecto, existe, ha existido, y probablemente exista, un tema que ha sumido en la confusión a todos los que alguna vez han intentado descifrarlo. La Muerte. El Gran Olvido, la Eterna Oscuridad, el Último Viaje... Docenas de nombres se le han dado desde el principio de los tiempos. Para unos, el momento donde el alma imperecedera se separa del cuerpo terrenal y en pecado; el instante que juzgará su destino, si un descanso eterno o un abismo de oscutidad y dolor. Para otros, la muerte no es más que el comienzo, la eterna rueda de la vida y la resurrección simplemente dará otro giro, y el alma olvidará todo lo que fue. Algunos definen la muerte como el momento donde las células que componen nuestro cuerpo no funcionan apropiadamente, perdiendo nuestro cuerpo la capacidad de funcionar, y simplemente, no podemos continuar.

La historia ha mostrado que desde las culturas más antiguas, se ha intentado buscar explicación, o desentrañar las verdades de la muerte. Templos de culto, Dioses que velan por aquellos que mueren, explicaciones científicas... Todo oculta algo; no sabemos qué sucede después de ello, y el miedo a lo desconocido es algo que logra tambalear toda nuestra existencia.

El olvido, es lo que temen algunos. El temor a que tu existencia haya sido fútil, que no hayas conseguido nada por lo que haya merecido la pena tu esfuerzo. Conozco ese temor; lo sufro demasiado a menudo. Pensar demasiado es pensar en vano, me temo. Dicen que la ignorancia da la felicidad, y muy probablemente sea cierto; dudo que aquellos que no piensan en la muerte la teman, o esperen con temor lo que suceda. Simplemente, viven la vida. Algo tan fácil... Y tan incanzable para mí. No hace mucho me descubrí haciéndome a mí mismo una revelación, tan autodestructiva que me hizo temblar a mí mismo, a pesar de que fueran solamente las 7:25 de la mañana y estuviera en el transporte camino a la Universidad. Esto fue lo que me dije:

"Existen dos cosas fundamentales del ser humano: El nacer de otro, y la muerte. Dado que una vida humana es insignificante en relación al todo, al mundo que vivimos, a los actos de la humanidad, al espacio, al cosmos...No tiene sentido vivir una vida condenada al no lograr nada, y al olvido."

Puede parecer idiota... Pero decirse a sí mismo algo como esto cuando tu cerebro aún está medio dormido, asusta. Al menos, a mí. Recuerdo que, de pequeño, incluso pensaba en estas cosas, en la muerte y en lo que sucedería. Recuerdo que yo, iluso, me decía "Eso no me pasará, yo no me moriré." Y no tendría ni ocho años...

¿Qué es lo que espera a los humanos tras la muerte? ¿Existe el Cielo, el Paraíso, el Ciclo de la Resurrección? ¿Los fantasmas, otras vidas paralelas, una eternidad encerrado en una caja pútrida? ¿O no nos espera nada más que el vacío y la inexistencia? ¿No asusta, el pensar que cabe la posibilidad de que, una vez tu tiempo en este mundo acabe... Simplemente lo que conforma tu ser se deshaga y no seas más que nada? ¿No hemos estado buscando milenios la respuesta de que no es así?

Pero... ¿Qué sucederá si realmente es así? Si la Muerte es el desvanecimiento total, el fin de todo... ¿Tiene sentido la Vida?

Y Dios dijo: "Hágase el Caos"

No hace demasiado tiempo, vi una película en el cine (algo inaudito; si voy al cine cada cuatro meses es pedir mucho) que me hizo reflexionar, un poco más, sobre la religión.

La película en cuestión era "El Libro de Eli" , una película de tipo post-apocalíptica, en un futuro distópico. Uno de los puntos curiosos de la película se basa en que ves los restos del desastre, escuchas hablar de él, pero jamás se hace referencia directa a lo que sucedió. Eso, a mi opinión, resulta más perturbador que citarlo. ¿Y por qué? Tan sencillamente porque, en otras películas con futuros distantes/distópicos (Waterworld, Matrix, hasta Wall-E), siempre te narran por qué sucedió el "desastre que destruyó a la humanidad tal y como se conocía". Eso, en parte, reconforta al espectador, sabe que eso no ha sucedido. Pero en la película en cuestión, no dice nada al respecto. Y esto te puede hacer dudar; incluso, te podría hacer pensar: ¿Es realmente esto a lo que puede llevar la situación mundial ahora mismo?


Pero volvamos al asunto de la religión. Trataré de evitar spoilers centrándome en el tema.

Uno de los aspectos que trata la película se basa en un dicho popular muy conocido ("La Fe mueve montañas"). Esto es tan fácil como pensar: ¿Qué se ha hecho en el mundo en nombre de Dios, Alá, el Panteón Griego o los inmumerables seres que venera el ser humano? Cruzadas, masacres, ocultar la historia, guerras, y un derramamiento de sangre, desde que el tiempo es tiempo. La Fe no solo mueve montañas, como podemos ver, y como la película hace entender, puede ser empleada como un arma. Un arma, porque en nombre de la Fe, se pueden hacer los actos más salvajes que la raza humana conoce. Por supuesto, no negaré que también la Fe tiene su lado positivo. Y vaya que lo tiene. Opino que todo el mundo ha de poseer Fe en algo, ya sea él mismo, una divinidad, o en el Progreso. Pero has de tener la creencia y el espíritu para seguir adelante, pensar en metas, caminos, sendas, y maneras. No obstante, no creo que la Fe se reduzca a "sigue las normas que llevamos milenios haciendo". Considero la Fe como algo personal, no un arma, ni tampoco algo que deba llevarse más allá.

Soy Ateo, y no hago nada por ocultarlo ni me avergüenza. Ni estoy bautizado, ni soy creyente, ni pienso empezar ahora, con 18 años. Nunca digas nunca, eso siempre lo he escuchado. Pero puedo decir, sin temor a equivocarme, que actualmente, no hay nada que me haya hecho cambiar de opinión respecto a mis creencias. Respeto la creencia de los Católicos, Islamistas, Judíos y demás religiones; no soy quién para negarlas. Ahora bien, ello no quita que en diversas ocasiones, sus actos sean para mí reprobables.

Muchos conocen los típicos cuentos sobre la Inquisición, formada (Si mis conocimientos de Historia) no fallan, por Isabel la Católica. Si bien mucho de lo que se cuenta de la Inquisición fueron mentiras introducidas por Franceses e Ingleses para debilitar la posición del Imperio Español, no se puede negar lo macabros que fueron sus actos. ¿Por qué las torturas, las mutilaciones, las masacres, las piras...?


¿ Por qué limitar tu alimento, forzarte a actuar de una forma, prohibirte lo que por naturaleza has de hacer?

Muchas respuestas no pertececen a la Divinidad sino a la inteligencia y sagacidad de los que vieron que la Fe era un arma terrible, que adecuadamente esgrimida, podía cambiar el mundo. En la película, se observan los intentos por esgrimir dicha arma, que se consideró la causante de la catástrofe que sumió al mundo en la ruina.


Pero la cuestión es: ¿Realmente la Fe es la única arma que puede hacer eso? La respuesta está fuera de nuestro alcance...



PD: Como siempre, la neutralidad al respecto jamás me ha salido bien del todo. Siempre me han gustado el culto a la Naturaleza y a Gaia, la Tierra Viva.

La Magia de las Palabras

Recuerdo que cuando escuché hablar de los blogs por primera vez, mi impresión fue:
- "Parece muy interesante"
Pero, bien por mi desconocimiento del tema, bien por mi timidez habitual, la idea de empezar un blog cayó en el olvido... Hasta no hace mucho.

Leyendo blogs de compañeros y amigos, he caído en la cuenta de varias cosas:
  • Primero, que uno de mis mayores miedos era el poder expresarme adecuadamente en ellos; nunca comprendí como conseguían los autores de otros blogs desarrollar tanta personalidad a la hora de escribir.
  • Segundo, que mis miedos eran infundados. De hecho, lo que más me ha costado a la hora de empezar esto no ha sido ni más ni menos que el nombre... Así que no me echará hacia atrás la forma de expresarme.

Quienes lean estas palabras (que no serán muchos), sin duda pueden encontrar curiosa la inscripción principal. Es griego. No penséis mal; yo no sé ni jota sobre dicho idioma, pero la sabiduría helenística siempre me gustó. Puede ser porque ya desde pequeño, el regalo de unos familiares fue una plaquita con mi nombre, que rezaba:

Néstor, de origen griego, que significa "viajero".

Extraño, para alguien que no le gusta nada más que su isla. Pero quizá no se refería, esa placa, a los viajes físicos. Mi mente viaja, de eso no he dudado nunca; así como mi mirada. Veo muchas cosas, y aunque otras se ocultan en la bruma, pues soy bastante despistado, podría decirse que me enorgullezco de mi capacidad para observar. Y en silencio.

Es curioso, como funcionan las palabras... La inscripción griega la obtuve de un Traductor, al emplear las palabras "Vigilante Silencioso". Pero al hacerlo al revés, tradujendo la inscripción en griego al español, obtuve las palabras "Observador Tranquilo". Ignoro si es mera casualidad, pero creo que son palabras que definen mi modo de ser a la perfección.

Tal vez esta sea la primera entrada de muchas, quién sabe. Actualmente hay muchas cosas que he de hacer, pero espero poder llenar este pequeño diario público con más notas. Quizá incluso me ayude.